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Historia de la implantología
Por Silvia Miglia
Los comienzos
Desde tiempos remotos el hombre intenta reemplazar los dientes
perdidos. Mucho se ha probado para lograrlo. Desde la colocación
de clavos, alambres, placas, raíces de plata, plomo,
vidrio, etc. Pero recién podemos decir que se trata de
implantología o sea la reposición de dientes perdidos
mediante implantes dentales, cuando se empiezan a sentar las
bases para el avance de esta ciencia, lo que ocurre a comienzos
del siglo XX.
Desde 1910 se empiezan a presentar distintos tipos de implantes
dentales, los que forman parte de la etapa empírica de
la implantología, basándose en la experimentación
clínica, pero sin protocolo científico y prácticamente
sin éxito alguno. Aquí enunciamos algunos de los
trabajos y profesionales más destacados; pero es recién
después de los años 60 en que Branemark y sus
colaboradores descubren accidentalmente la adhesión del
titanio al hueso y con eso su aplicación a la odontología.
Destacaremos entre ellos:
En 1910 el Dr E. J. Greenfield introdujo en el alvéolo
una cesta de iridio y oro de 24 kilates a manera de implante
dental. De sus experiencias, en 1915, Greenfield documentó
las bases de la implantología moderna, detallando normas
sanitarias, de limpieza y esterilidad. Introduce nuevos conceptos,
como la importancia de la estrecha relación entre hueso
e implante dental, la que debe encontrarse firme antes de pasar
a la siguiente etapa. También describe el concepto de
implante sumergido, la necesaria curación del tejido
bucal y la inmovilidad del implante dental como requisito fundamental
antes de pasar a la etapa de carga. Aconseja un período
de integración de 3 meses antes de afectar el implante
dental a sobrecargas.
Es un gran avance, pero a estos descubrimientos y avances les
faltaba encontrar el metal adecuado para el éxito de
los tratamientos.
Durante la primera guerra mundial, se hicieron toda clase de
injertos en cirugía general, pero todos fracasaron.
En 1937, Venable y Strock publican su estudio sobre el tratamiento
de fracturas de huesos, con prótesis e implantes elaborados
con Vitallium, un nuevo material formado de cromo, cobalto y
molibdeno.
Gracias a estos trabajos sobre prótesis óseas,
los odontólogos adoptaron la idea del uso del vitallium.
Se destacaron Dahl en Suecia, quien no pudo desarrollar sus
trabajos por no permitírselo las autoridades sanitarias
del país, también aportaron sus experiencias Strok
de la escuela intraósea y el italiano Formiggini.
En Estados Unidos Gerschkoffr y Goldberg en 1948 publican el
resultado de la aplicación de implantes de vitallium.
Pero en America no tuvo gran difusión el desarrollo de
implantes dentales para esa época.
Sin embargo si avanzó en Europa, sobre todo en Italia
y Francia en la década del 50 con el desarrollo de implantes
dentales yuxtaóseos.
En Italia Mazzini desarrolló un implante dental endoóseo,
practicaba la abertura en hueso, tomaba la muestra y colocaba
una prótesis de tantalio.
Formiggini desarrolló un implante dental intraóseo
que primero lo realizó en tantalio y luego en vitallium.
Les siguió en importancia España, en esa época
en Zaragoza, Vallespín desarrollo un implante dental
subperióstico. Incorporó avances que están
vigentes todavía hoy. Como ser la realización
del corte afuera de la cresta alveolar para que el implante
quede totalmente cubierto. Por esta misma época, en Madrid,
Trobo Hermosa, desarrolló la técnica que el mismo
denominó “reimplantación inmediata de raíces
aloplásticas metálicas” por la cual realizaba
una extracción cuidadosa, colocaba una amalgama en el
alveolo seco hasta el borde gingival donde luego fijaba un dispositivo
para retener la prótesis.
En 1956 en Madrid, Salagaray puso los primeros implantes dentales
yuxtaóseos, en 1957 modificó el diseño
de los implantes intraóseos y en 1967escribió
un libro sobre Conceptos fundamentales de endoimplantólogía.
En 1969 se funda la Sociedad Española de implantología,
una de las más antiguas del mundo.
En los años sesenta se destacó el trabajo de Linkow,
desarrollador del implante dental de rosca de Lew y el de hoja,
siendo de aplicación hasta la década de los ochenta.
En 1974, los españoles Salagaray y Sol van a Nueva York
al Hospital Munt Sinai, a dictar un curso de implantes dentales,
se encontraron ahí con gran cantidad de profesionales
contrarios a sus ideas.
Otros desarrolladores de la técnica de implantes dentales
son Santino Surós con el desarrollo de un implante intraóseo.
También Cosme Salomó que diseñó
un implante dental endoóseo de esfera.
Irigoyen y Borrel, diseñaron un implante de profundidad
universal de acero inoxidable y luego en 1980 desarrollan en
cromo níquel, el implante dental autoroscable y la lámina
universal.
El gran descubrimiento
Desde 1952, el profesor Branemark y su equipo de colaboradores,
comienzan la investigación de estudios microscópicos
de la médula ósea en el hueso peroné y
tibia de conejos, buscando mejorar la cura en los traumatismos
óseos. Para realizar el estudio se introdujo una cámara
óptica de titanio en el hueso del conejo, cuando se intenta
retirarla, se prueba que es imposible, pues el titanio se había
adherido al hueso y el tejido circundante se había mineralizado,
siendo congruente con la superficie del titanio. A partir de
estas investigaciones, se empezó a hablar de la oseointegración
del titanio, y su uso en la odontología, comenzando con
pruebas con animales desdentados que terminaron con éxito
y de aquí la idea de crear raíces de titanio para
introducirlas en el hueso y esperar su fijación.
Lo destacado del trabajo del profesor Branemark es que hizo
comprender a todos el proceso biológico de cicatrización
que se producía al introducir un cuerpo extraño,
siendo este particularmente de titanio.
En 1965 Branemark publica sus trabajos que demuestran que puede
lograrse la oseointegración y a partir de allí,
la implantología tuvo un avance exponencial. Esto se
utilizó en el revolucionario sistema de implantes dentales
aprobados por la Universidad de Goteborg con gran cantidad de
pacientes aprobados.
En 1978 se celebra en Harvard una conferencia donde se muestran
los experimentos de los suecos de Goteborg, presidido por P
I Branemark y T Albrektsson.
En 1982 Branemark presenta en Toronto, Canadá, un implante
dental de titanio con forma de tornillo y su proceso de oseointegración,
proceso avalado con pruebas clínicas por más de
10 años.
En 1982, Adell, presenta los resultados de sus investigaciones
clínicas de casi 3000 implantes colocados en 370 pacientes,
La mayoría de ellos con procesos exitosos.
En la misma época Schroder desarrolla el concepto de
anquilosis funcional, que es lo mismo que la oseointegración.
Con un equipo de investigadores en Suiza, desarrolló
un sistema de implantes dentales denominado ITI Bonefit.
Por esto, tanto Branemark en Suecia como Schroder en Suiza,
paralelamente desarrollan la principal contribución a
la implantología hasta nuestros días.
También debemos nombrar a Shahaus, quien desarrolla en
1967 el implante dental cerámico roscado.
Linkow desarrolla el implante dental Ventplant con tornillo
autorroscable.
Luego en 1968, aparece el implante endoóseo en extensión
realizado en titanio y resistente a la corrosión, es
conocido como implante laminar.
En 1970 Roberts y Roberts presentan el implante lámina
de rama.
En 1971 Salomó diseña el implante dental de esfera,
formado por un vástago cilíndrico y una esfera.
En 1973 Grenoble coloca implantes dentales de carbono de vitreo.
En esta época en la Universidad de Alemania se desarrollan
los implantes Intra Móvil Zylinder, con implantes cilíndricos
sin rosca pero con tratamiento de superficie a base de plasma
de titanio y con una punta rompefuerzas en la base del implante.
En el comienzo de la década de 1980, Calcitek Corporation
desarrolla la calcitita,que es una hidroxiapatita cerámica
policristalina. Luego distintos investigadores desarrollan implantes
dentales de titanio recubiertos de hidroxiapatita.
Con el transcurrir de la década de los noventa, ya la
implantología se ha difundido como una nueva disciplina
quirúrgica dentro de la odontología. Desde entonces
el tratamiento con implantes dentales donde hay dientes faltantes
es un procedimiento muy común.
Se han perfeccionado tanto las técnicas de colocación
de implantes dentales como los implantes en sí mismos.
Otros procedimientos también colaboran en la recuperación
dental. Como ser la regeneración ósea, la ortodoncia
al servicio de la implantología, la manipulación
de tejidos blandos, mejorando el éxito en la colocación
de implantes dentales y su mantenimiento.
CONCLUSIONES
Hoy en día la implantología es una ciencia con
base en antecedentes históricos que han permitido la
difusión a casi todos los estratos sociales y en casi
todos los países del mundo.
Desde las experiencias del Profesor Branemark, demostrando la
oseointegración del titanio, la implantología
se volvió una ciencia exacta, siendo predecible y posibilitando
su generalización. Sobre esta base, los estudios posteriores,
nos permitieron contar con diferentes modelos, formas, tamaños
de implantes dentales, distintos tipos de tratamiento de superficie,
distintas posibilidades de prótesis, etc.
Hoy se cuenta con gran cantidad de marcas que ofrecen no solo
distintos tipos de implantes dentales, sino que destinan una
parte de sus ingresos a nuevas investigaciones, siempre en beneficio
de un avance en este proceso de restituir una pieza perdida.