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Implante Dental versus Puente Convencional – Historia
de un paciente
Por Mónica González
Proceso de decisión en la reposición de un
diente faltante
Esta simple narración de un paciente que pasó
de tener un puente a la colocación en ese mismo lugar
de un implante dental, con las explicaciones necesarias de
los conceptos odontológicos, puede ayudar a todos aquellos
que deben decidir reponer una pieza dentaria con uno u otro
método.
Hay una consigna que siempre debe tenerse en cuenta: nos aconseja
el profesional especialista en la materia, pero la decisión
siempre es personal.
El problema: una muela perdida
Hace 15 años, cuando perdí mi primera muela,
el dentista sugirió un puente para reponer la pieza
perdida. ¿Qué es eso?
En general mis dientes y muelas, casi no tenían caries,
mi dentadura era bastante sana. La muela perdida fue consecuencia
de no obedecer a mi dentista cuando sugirió un perno
y corona donde se había hecho un tratamiento de conducto
y la muela que había quedado después de ese
tratamiento tenía las paredes muy finas y no resistió
la masticación.
La decisión: Me pongo un puente convencional
Ya con el hueco en mi boca, y cicatrizada la herida de la
extracción, me molestaba ese agujero, psicológicamente
más que funcionalmente. Entonces decidí aceptar
el puente.
Tiempo después me enteré que para esa época
ya existían los implantes dentales.
En ese momento este tipo de tratamiento era caro, yo no hubiera
tenido la capacidad económica para acceder a un implante
dental y en mí país tampoco se colocaban con
frecuencia, pero me hubiera evitado dañar los dientes
vecinos y el tratamiento que tuve que hacer cuando se dañó
el puente.
Me viene a la mente la pregunta que le hice al especialista
en ese momento:
¿Qué es un puente?
El puente es una prótesis que como su nombre lo indica,
permite reponer una o varias piezas dentarias faltantes, apoyando
sus 2 pilares en los dientes naturales adyacentes, el anterior
y el posterior, quedando el centro sin apoyo, tal como la
obra de ingeniería que nos permite cruzar un río,
apoyando el tramo que se encuentra en el medio, en sus extremos
que son las columnas, en este caso nuestros dientes naturales
vecinos.
¿Como apoyo el puente? Es necesario tallar (o mejor
dicho: convertir en dos pernitos) los dientes vecinos sanos
para sostener en ellos las coronas que soportarán el
puente. Así se logra recuperar un diente faltante a
costa de los 2 lindantes (el anterior y el posterior).
Hasta aquí todo bien, esta técnica me permitió
reponer la pieza faltante y mostrar una dentadura completa.
El tiempo pasa, el puente se deteriora
¿Qué suele pasar con el transcurso del tiempo?
Soy una persona que realiza una correcta higiene dental 4
veces por día. Sin embargo
A medida que transcurren los años, el hueso del maxilar,
que ya no cumple con su función de sostener un diente,
va re-absorbiéndose. Se reduce en tamaño, y
con él la encía y también la cara se
ve hundida en una de sus mejillas por la falta del diente.
Aquí aparece el primer síntoma estético
desagradable a pesar de poseer el puente.
En el espacio que va formándose entre el diente y
la encía suelen juntarse restos de comida, que a veces
provocan enfermedad de la encía, o los pilares de los
dientes naturales se enferman y es necesario sacar el puente
para curarlos. Así me ocurrió a mí, igual
que a mucha gente.
Conclusión: con los años, un puente de 3 piezas
para reponer un diente, se convierte en uno de 4, 5 o más
dientes. O es necesario optar por otro procedimiento como
los implantes dentales para evitar más pérdidas.
Otro inconveniente que se presenta, es como consecuencia
de la reducción de encías, cuando ésta
es muy importante, a veces ni siquiera puede sostener el mismo
puente y es necesario reemplazarlo por otro para ajustarlo
a la nueva encía de menor tamaño.
Gracias a los avances de la medicina en el tema de los implantes
dentales, y su difusión masiva, cuando tuve que sacar
mi puente con los laterales cariados, pude reemplazarlo por
un implante y dos coronas. Evitando así dañar
más dientes sanos.
¿Por qué no me puse un implante dental la 1ra
vez?
La falta de conocimiento en el tema, hizo que tuviera mucho
miedo, pregunté a varios dentistas, incluso una odontóloga
conocida, que ignoraba el tema, llegó a decirme que
el fresado que era necesario para colocar el implante dental
era “agresivo para mi cabeza, que se sentía que
estaban taladrando en mi cerebro”. ¡Qué
ignorante! Nada más lejos de la realidad. No voy a
decir su nombre aunque ganas no me faltan. Años después
me enteré que su marido se estaba colocando implantes
dentales. Ella también cambió de opinión.
Otros que sí sabían del tema me informaron
correctamente de los beneficios, procedimiento, dieta, peligros
y cuidados del implante dental y junto con más información
que obtuve en Internet me decidí por el implante dental.
Y no me equivoqué. Doy gracias a todos aquellos que
me lo recomendaron.
Además en ese momento los implantes dentales habían
dejado de ser una novedad o un producto exclusivo, su precio
había bajado muchísimo y ya costaba prácticamente
lo mismo que un puente convencional.
Resultado del implante dental
Ya no tengo esa diferencia de tamaño o forma en mis
mejillas, mi encía al colocarle una “raíz
dentaria” recuperó su volumen en el huequito
que se había formado debajo del diente puenteado, quedando
pareja con el resto de la encía. Y lo mejor de todo:
el implante dental se siente como un diente natural, ya no
debo tener cuidados especiales de limpieza, la normal diaria
es suficiente.
Cuando poseía el puente, casi no masticaba de ese
lado de la boca, a pesar de que todos me decían que
es lo mismo, puedo afirmar que se pierde sensibilidad con
el puente, la que luego recuperé con el implante dental.
A consecuencia del puente anterior, que tuve que sacar, en
los dientes lindantes que gracias a mi cuidado, logré
salvar de perderlos, poseo dos coronas pero sobre raíces
naturales. Tuve mucha suerte, en general cuando se saca el
puente, se encuentran tan enfermos, que es necesario extraerlos
y reemplazarlos con más implantes dentales, en su caso
dos o tres porque los dientes se dañaron irreversiblemente.
El implante dental: La cirugía
Ahora voy a contar como fue mi experiencia con el implante
dental. Ya relaté que me moría de miedo de colocar
un cuerpo extraño en mi organismo, y nada más
ni nada menos que un tornillo de titanio en un hueso.
Estuve mucho tiempo averiguando, pregunté a especialistas,
investigué por mis medios, no dejé nada al azar.
Escuché todas las opiniones, las buenas, las malas.
Finalmente consulté con un implantólogo recomendado
por amigos.
Fue necesario tener la información médica necesaria,
antes de diagnosticar la colocación del implante dental:
Una placa panorámica de mi dentadura y análisis
de rutina para conocer mi estado de salud y así evaluar
la posibilidad de éxito del implante dental y prevenir
futuros problemas.
Una vez que el implantólogo diagnosticó que
yo era un buen candidato para recibir el implante dental y
tomada la decisión de hacerlo, obtuve la cita para
la cirugía, previo a lo cual me administraron antibióticos
y analgésicos para prevenir infecciones e inflamación
en la zona.
La cirugía para colocar el implante dental, se hizo
en un ambiente quirúrgico esterilizado, no llegó
a durar diez minutos, y no fue nada dolorosa ni agresiva.
Me fui del consultorio con la indicación de volver
en una semana, debiendo hacer dieta fría y líquida
por los primeros 2 o 3 días y por lo demás vida
normal.
Jamás sentí una molestia, no tuve problemas
de dolor o inflamación. Cuando fui a la consulta de
control, todo estaba perfecto, El implante dental colocado
en un lugar propicio y la herida de incisión perfectamente
cicatrizada.
El implante dental: La rehabilitación con el protesista
Ahora a esperar hasta que el implante se óseo-integre.
Por lo que me explicaron, cada individuo tiene un tiempo distinto
para que se cumpla esta etapa, entre 2 y 4 meses.
Poseo buena salud, no fumo, tomo poco café y alcohol,
todo esto permitió poder rehabilitar el implante dental
en menos de 60 días contados desde la cirugía.
Rehabilitar un implante dental, es como ponerle la frutilla
al postre. Es lo más fácil, y lo que más
se destaca: Es hacer que esa raíz dentaria de titanio,
que se encuentra firmemente adherida al hueso maxilar, se
convierta en un diente igual a los demás reponiendo
la pieza faltante con una prótesis.
Esta vez la visita fue al protesista, quien se encargó
de colocar sobre el implante dental un pilar también
de titanio sobre el cual se apoyaría la pieza dentaria
final.
Puesto el pilar protésico, y luego de unas 3 visitas
más, de prueba entre el diente provisorio, y el definitivo
logré tener mi diente, sostenido por el implante dental.
Y que bien se siente, igualito a los otros, puedo masticar
haciendo presión sobre él sin miedo a que se
rompa o se salga, por supuesto no sufre de caries, y me da
absoluta seguridad sobre mi boca en cuanto al aspecto estético
y el funcional. Mi calidad de vida ha mejorado muchísimo
desde entonces.
El implante dental: El resultado
Si perdiera otros diente o muela volvería a hacerme
un implante dental, jamás un puente. Repuse mi diente
sin traumas, y mastico con él sin darme cuenta que
no es mío, no le proporciono cuidados especiales, volví
a sonreír sin ocultar ese hueco en mi boca, mi cara
es igual en ambas mejillas. ¿Que más puedo pedir?
Esta experiencia personal tan satisfactoria, me ha llevado
querer compartirla con aquellos que se encuentran en posición
de decidir que hacer ante un diente faltante, ¿puente
o implante dental? Mi respuesta es: definitivamente y sin
ninguna duda implante dental, porque se siente como mis propios
dientes y no es necesario dañar los dos dientes vecinos.
Además dura toda la vida.