
En el 90% de los casos que presentan
los pacientes es posible la carga inmediata para los implantes
dentales pero, cuando el paciente no posee la cantidad
suficiente de hueso en la zona donde se realizará
el implante dental, se opta por la carga
diferida.
La idea es
que, sí el hueso aún no está preparado
para recibir tanta carga, se lo deje crecer durante dos
o tres meses para que se de el proceso de oseointegración
(la integración del implante dental al
hueso), para luego recibir el implante dental convencional.
Otras causas
que llevan a que el paciente reciba el implante
dental convencional es cuando posee hábitos
como el rechineo de dientes o se muerde las uñas.
También, el especialista deberá determinar
qué paciente no seguirá las recomendaciones
específicas para el tipo de implante de carga
inmediata (como comer comidas blandas las primeras
semanas o realizar una higiene bucal diaria), y sugerir
el implante dental convencional.