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etapas
Implantes dentales - De oseointegración en una o
dos etapas
Por Efrain Teimplan
Los implantes dentales de oseointegración como solución
a problemas estéticos
En la actualidad, podemos observar cómo se hace cada
vez más necesario para las personas el poder cuidar
de su estética dental. Por ello, los implantes dentales
han cobrado una gran popularidad en el mercado de la belleza
y de la salud.
Se dice que un implante dental es de oseointegración
cuando el metal utilizado, el titanio, se integra perfectamente
a la cavidad ósea sin producir ninguna reacción
por parte del cuerpo. Es importante saber que cuando son de
oseointegración pueden hacerse de dos formas distintas.
Todas las personas deberían conocer cuáles son
las diferencias, ya que el no conocerlas podría terminar
llevándolas a una mala elección.
La diferencia central entre los implantes dentales reside
básicamente en el tiempo; sin embargo, existen también
otro tipo de consideraciones de método que deben ser
aclaradas. En este sentido, es necesario especificar las diferencias
entre los implantes que se hacen en una sola etapa y aquellos
que se hacen en dos.
A continuación, se expondrán algunos puntos
de vista sobre las implicancias que acarrean los implantes
dentales con las características que mencionamos,
a fin de que el público pueda contar con los conocimientos
básicos necesarios para elegir la opción que
más le convenga.
Implantes dentales que requieren dos etapas
En principio, las prácticas de implante dental eran
realizadas en dos etapas. Con esto, se podía asegurar
que la cirugía sería completamente exitosa.
El procedimiento que requieren los implantes dentales en dos
etapas puede ser bastante extenso y requiere de una segunda
cirugía menor.
Para establecer las dos etapas de colocación de implantes
dentales se sigue el protocolo establecido por Branemark (1977).
Uno de los puntos más resaltantes del procedimiento
es la estabilidad y la ausencia del más mínimo
movimiento. Esto debía ser suficiente para asegurar
el éxito de la integración.
Normalmente, los implantes dentales osteointegrados
se anclan con éxito en el hueso; sin embargo muchas
veces, si existen movimientos en la cicatrización,
los implantes pueden llegar a ser encapsulados por los tejidos
blandos, lo que determinaría el fracaso de la operación.
De esta manera, cuando los implantes dentales
se colocan en los tejidos blandos el tiempo de cicatrización
es de tres a cuatro meses en el maxilar inferior y de seis
a ochos meses en el maxilar superior. Definitivamente, esto
hace que el tiempo de duración del total del procedimiento
sea bastante largo, pero al mismo tiempo asegura el éxito
de la operación.
La segunda cirugía requerida suele ser menor; sin
embargo, después de ella se deberá respetar
al menos dos semanas de cicatrización para que el tejido
blando termine de estabilizarse en el pilar penetrante, a
fin de garantizar también un resultado estético
positivo.
Implantes dentales que requieren una etapa
El procedimiento en el que se requieren dos etapas implica
que los implantes dentales se coloquen bajo
la mucosa oral, por lo que, como mencionamos anteriormente,
se requiere de una segunda cirugía menor. Sin embargo,
cuando en vez de sumergirlos se hace que penetren la mucosa
oral nos encontramos ante un procedimiento de una sola etapa.
La técnica de los implantes dentales de una sola etapa
es compartida por autores como Buser (1988). Una de las características
fundamentales de este procedimiento es que los colgajos se
suturan alrededor del cuello pulido de los implantes. De esta
manera, se evita la necesidad de una segunda intervención
quirúrgica.
Se han llevado a cabo diversos estudios de investigación
para verificar si existe alguna diferencia clínica
en los implantes dentales de una etapa y
los de dos etapas. Sin embargo, no se ha hallado ninguna evidencia
que marque una diferencia clínica contundente. Por
otro lado, es recomendable que se realice un procedimiento
de dos etapas si no se logra una estabilidad inicial óptima.
Cabe resaltar que los implantes dentales
que se realicen mediante dos etapas siempre serán bastante
más seguros, y deberían aplicarse indefectiblemente
siempre que se presenten complicaciones iniciales o una situación
no óptima.
Conclusiones
No se puede decir categóricamente que la práctica
de implantes dentales de oseointegración
por medio de una etapa será más arriesgada que
una práctica mediante dos etapas. Lo importante es
hacer un diagnóstico previo adecuado para poder tomar
en cuenta cualquier inconveniente antes de elegir si es necesario
hacer la operación en una o dos etapas.
Ambos tipos de implantes dentales presentan
sus pro y sus contras. Por un lado, el implante dental que
se realiza en dos etapas requiere mucho más tiempo
de cicatrización; sin embargo, asegura que ni el más
mínimo movimiento atente contra la consolidación.
Por otro lado, en una sola etapa la persona puede librarse
de una segunda cirugía, que siempre conlleva molestias
y posibles complicaciones.
Como advertimos en líneas anteriores, se han hecho
estrictos estudios de investigación para corroborar
la diferencia clínica entre ambos procedimientos de
implantes dentales y no se ha podido llegar
a un conclusión categórica, por lo que podemos
decir que la conveniencia de una u otra práctica reside
más que nada en las condiciones y necesidades específicas
de la persona que se someterá al tratamiento.